Robin-Williams-robin-williams-25298700-1280-800

La noticia ya es vieja, pero desde que se confirmó el suicidio de Robin Williams no pude quitarme este tema de la cabeza, que hasta ese día no había comprendido del todo.

La comedia es un arte difícil de dominar, difícil es controlar a un grupo de personas, llevándolas al estado mental que tu deseas solo para hacerlas reír con un buen chiste al final, no solo la facilidad de habla, sino también una gran habilidad de razonamiento y espontaneidad.

¿Qué trabajo tan más noble no? Ganarse la vida haciendo felices a los demás, haciendo que al menos durante unos minutos o unas horas, estas personas se puedan olvidar de sus problemas, miedos, tristezas e incertidumbres, y nosotros como público es lo que esperamos.

Y ahora es cuando la noticia de que un comediante mundialmente conocido halla sufrido de depresión y sea haya encontrado muerto en su casa tras cometer suicidio nos genera ruido en la cabeza.

El dilema del payaso que llora, es bastante conocido, y un símbolo del teatro a través de los años, ¿pero qué significa este símbolo? Básicamente….que hacer comedia duele.

El comediante se ve obligado a pasar por un proceso de reflexión antes de preparar su acto, encontrar los aspectos más incomodos y dolorosos de la vida para hacer un chiste sobre eso.

La vida es difícil, y a todos nos toca sufrirla, pero a diferencia de la mayoría de las personas que deciden hacer estos hechos a un lado, el comediante tiene que abrazarlos,  hacerlos suyos, dominarlos, jugar con ellos y experimentar hasta retorcerlos  en un chiste.

Muchos personajes se han basado en esto para crear su comedia, comediantes de la talla de Woody Allen, Roberto Gomes Bolaños (el chavo), Charles Chaplin, Rowan Atkinson (Mr Beam), Gaspar Henaine (Capulina) o George Carlin.

El dolor ajeno, tratado de buena forma da risa. El comediante es un ser miserable que aparenta no serlo, usando el sarcasmo para ocultarlo, y nosotros (la audiencia) la risa para no aceptarlo. Lidiar con aspectos tan oscuros de la vida, al tiempo empieza a cobrar factura.

Pensándolo de esa manera, la profesión de comediante parecería ser aún más noble, ¿pero bajo qué precio? El de darse cuenta de que la vida, no es nada más que un chiste.

Por : @Mauricio Calzada

Anuncios